Virgen de la Caridad del Cobre, Cachita de Cuba

Iglesia de la Caridad del Cobre en La Habana, Cuba
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Hoy 8 de septiembre Cuba venera a su Patrona. El día de la Caridad del Cobre, que en la santería cubana se sincretiza con Oshún, representa un motivo de agradecimiento de los cubano a nuestra “Cachita”. Patrona además de Azanos, Tenerife (Islas Canarias); Gallegos, Barlovento (Islas Canarias); y de Muras, Provincia de Lugo, Galicia (España), hoy la Iglesia latinoamericana y española también recuerda a la Virgen.

Muchas historias se atribuyen a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. Se dice que su aparición fue profetizada en el Antiguo Testamento. Una tradición la atribuye a un cacique que la tenía en la iglesia de Santiago de Cuba y ante el temor a ser despojado de ella por otros caciques rivales decidió tirarla al mar. Se afirma también que fue una imagen traída a la Isla por un tal Ojeda u Hojeda y que estaba pintada sobre una tabla de Flandes. Otra versión señala que se trataba de una imagen de papel con la que un marino trataba de convertir en cacique. Muy mencionada es la que se refiere a una Virgen aparecida, venida de un lugar llamado Illescas, en España, pero esto lo ha desmentido con pruebas convincentes el investigador cubano Fernando Ortiz.

El relato más conocido, es ese que cuenta que entre los años 1612 y 1613, tres niños entre los nueve o diez años -dos de ellos hermanos de raza indígena y el otro de raza negra- se embarcaron en una travesía desde Cayo Francés (isla pequeña frente a la costa este de Cuba) en dirección a la Bahía de Nipe, con el propósito de recoger sal. Sus nombres eran Juan de Hoyos, Rodrigo de Hoyos y Juan Moreno, conocidos tradicionalmente como “los tres juanes” -los tres estaban en condición de esclavos y trabajaban en las minas de cobre-. Durante el trayecto, los niños divisaron un objeto de color blanco flotando sobre la espuma del mar. A la distancia ninguno de ellos podía distinguir de qué se trataba. Sin embargo, al acercarse, vieron que era la imagen de la Virgen María con el niño Jesús en brazos, flotando, sobre una tablilla en la que estaba escrito: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.

Los pequeños tomaron la imagen y la llevaron consigo de vuelta hacia las minas donde trabajaban. Allí, el administrador del Término Real de Minas de Cobre ordenó levantar una ermita donde se conservaría la imagen y designó a Rodrigo de Hoyos como capellán del santuario. Cierta noche, Rodrigo se dio cuenta de que la imagen no estaba en la ermita. Entonces se organizó una intensa búsqueda, pero no la encontraron.

A la mañana siguiente, sin mayor explicación, la Virgen estaba en su altar, en la ermita, como de costumbre. Todos quedaron sorprendidos porque la puerta del recinto había sido cerrada debidamente la noche anterior. Para mayor sorpresa de todos, el hecho volvió a suceder varias veces más. Es así que los residentes concluyeron que la Virgen, de pronto, quería que su imagen fuera llevada a otro lugar. Se decidió trasladarla en procesión al Templo Parroquial del Cobre, donde los pobladores la recibieron con júbilo.

Así, casi sin querer, la imagen empezó a ser llamada “Virgen de la Caridad del Cobre”. No obstante, la imagen tampoco se quedaría en ese lugar. De repente se produjeron nuevas desapariciones de la imagen que hicieron pensar nuevamente en que debía ser trasladada. Empezó a circular entre la gente del pueblo el relato de una niña de nombre Apolonia, que daba cuenta de una visión que le había sido concedida. Apolonia había visto a la Virgen de la Caridad sobre la cima de una de las montañas cercanas a las minas de cobre. Así, el relato de la niña indujo a que la imagen fuera llevada a la parte montañosa.

En su Santuario, a diario se pueden observar múltiples y diversas ofrendas, producto de las promesas que se le hacen. Desde grados militares correspondientes a altos oficiales de las Fuerzas Armadas y soldados que han combatido en diversos países africanos y del tercer mundo, hasta la medalla que recibió Hemingway cuando obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Allí está ella con su vestido dorado confeccionado en oro que tiene al frente de su bata el escudo nacional bordado en colores, y en su cabeza una corona y una aureola, ambas de oro de 18 quilates, y engalanadas con 1,450 brillantes, esmeraldas y rubíes.  La cruz que lleva en la mano derecha es de brillantes y amatistas, mientras que la corona del Niño Jesús es de oro, plata y brillantes.

Todos los 8 de septiembre son miles los cubanos que van al Cobre. La festividad por su celebración antiguamente tenía lugar en todo el país, destacándose las que se desarrollaban particularmente en Santiago de Cuba, y en la antigua provincia de Santa Clara. Fiestas que duraban ocho días y más. Al margen de la historicidad o el cientificismo, en el imaginario, que es otra historia y otra realidad, la Virgen de la Caridad de origen español es tan cubana como lo es Oshún de origen africano.  Ambas son una misma, aunque tengan orígenes, representaciones, y formas de adorar distintas. Virgen de la Caridad hay muchas en el mundo, pero cubana, una sola.

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